jueves, 18 de octubre de 2012

Pequeña versión de "Ríe cuando puedas"


Ahí me tenéis en uno de esos días
en los que nadie te coge el teléfono
y las paredes se te echan encima.

Yo sé que siempre hay salida,
pero saber que todo irá mejor
no quita que me sienta hecha una porquería.

Pasan los años, los proyectos, los sueños...
¿Recuerdas cómo querías ser cuando eras pequeño?
Crecer es darse cuenta
de que la vida no es como quisieras que fuera.
Todo es mucho más complejo.

Responsabilidades, luchas, deberes...
Sonreír cuando no te apetece...
Mentir para no hacer daño a la gente que quieres.
Fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.

¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes
más veces de lo que realmente quieres?
¿Por qué terminé haciendo lo que todos hacen
si se supone que siempre me sentí diferente?

He sido una cobarde disfrazada de valiente.
Siempre pendiente del qué dirá la gente.
Escondo mis miedos para parecer fuerte.
Pero ya no más, es hora de ser consecuente porque...

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
Ser honesto con uno mismo,
centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.

Con este tema me hago una promesa:
Y es hacer lo que sea para encontrar soluciones, no problemas.
Sé que no soy perfecta.
Bien, no me castigaré más por no serlo.

Voy a aprender a decir que no,
a aceptarme como soy, a medir el valor.
Porque a veces fui valiente por miedo.
Sé que suena extraño, pero ¿sabes qué?
Lo peor de todo es que es cierto.

Hoy busco dormir a gusto.
No suena muy ambicioso,
pero créeme, es mucho.

Llevo diecisiete años estudiando la vida.
¿Que no hay mal que por bien no venga?
Eso es mentira.

Me centraré en lo importante:
En mi familia, mis amigos, mi pasión por el arte...
Aceptaré que tengo derecho a estar de bajón de vez en cuando,
porque estar de bajón es humano.

No pienso rendirme ante ningún problema.
Confío en mí y soy capaz de vencer lo que sea.
Volveré a caer millones de veces,
pero siempre volveré a erguirme,
porque me di cuenta de que...

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
Ser honesto con uno mismo,
centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites.
No obcecarse con los objetivos,
tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.

miércoles, 13 de junio de 2012

Incoherencias de la vida

Hay ciertas preguntas que se repiten a diario en mi cabeza; "¿hoy será igual que ayer? ¿mañana será diferente o también igual?". Lo cierto es que no me suele importar, simplemente me lo pregunto por curiosidad. La sensación de monotonía es algo constante en mi rutina, tan corriente que hasta me he acostumbrado, cosa que me preocupa.
Antes solía buscar soluciones, barajar las diferentes posibilidades, reflexionar a cerca de sus consecuencias,.. Y siempre había algo que llevaba a cabo para exponer mis ideas y protestar por las situaciones que me parecían injustas. Se trataba de sacarlo todo fuera; a través de un discurso, de un papel, del piano, del canto.. Y solía acertar. No me preocupaban los obstáculos que me pudiera plantear la vida, sino que me inquietaba cuál sería mi siguiente manifestación personal.
La cruda realidad es que esa persona ha desaparecido.
Actualmente soy una persona mayoritariamente fría, estoica y solitaria. La facilidad que tenía antes para expresarme se ha esfumado. Ya no tengo ganas ni de protestar por lo que me desagrada, simplemente lo observo con detenimiento y pienso en cómo podría cambiarlo,.. Pero no lo hago.
Es triste ver cómo tu fuerza de voluntad se desvanece por momentos, siendo consciente de que la dejas escapar y que no haces nada por evitarlo. Es triste ver cómo empeoras como persona sabiendo que podrías mejorar y que no lo haces. 
Es triste ver que ya ni te reconoces ni en tu propio espejo.